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| Evidentemente, la imagen anterior es solo esquemática. El movimiento de la Tierra es mucho más complejo. |
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| Todos los planetas recorren órbitas elípticas, en las que el Sol es uno de los focos de la elipse; pero cada uno describe una elipse distinta de los demás. La que más se parece a una circunferencia es la de Venus, la más alargada es la de Plutón. | |
| La velocidad de traslación depende de la intensidad con que el planeta es atraido por el Sol. Como esa intensidad disminuye al aumentar la distancia, la velocidad de un planeta varía cíclicamente y cada planeta es más lento que el que le precede en el interior de su órbita y más rápido que el que le sigue en orden de distancia al Sol. Además de ser diferentes unas de otras, las órbitas de los planetas están diversamente inclinadas sobre el plano de la eclíptica, en el cual está la órbita terrestre. Por ello son muy variadas las posiciones que pueden ocupar los planetas, y desde la Tierra sus movimientos se muestran extremadamente complejos. | |
| Mercurio y Venus, de orbita menor que la de la Tierra, gravitan entre ésta y el Sol, por lo que presentan, vistos desde la Tierra, un ciclo completo de fases semejante al de la Luna. | ![]() |
| Los demás, de Marte a Plutón, que describen una órbita mayor que la de la Tierra, presentan fases limitadas; a partir de Saturno, inapreciables. | |
| Para terminar, cabe añadir que cuando un planeta tiene satélites, no es su centro de gravedad el que describe la orbita en torno del Sol, sino el centro de gravedad del sistema formado por el planeta y sus satélites, por lo cual la elipse descrita por la Tierra alrededor del Sol es en realidad una línea sinuosa. | |
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